Cariñena y Garnacha: nuestro patrimonio

Son nuestras variedades predilectas y parte del patrimonio más valioso que cultivamos, defendemos y queremos. Tanto la Cariñena, como la Garnacha representan nuestra identidad, esa que  vive en el campo, en el viñedo, y que nos define con excelencia y grandiosidad.

En BSV apostamos por ambas castas y con ellas elaboramos vinos de altísima calidad, marcado carácter y profunda tipicidad. Porque el origen queda constatado en cada botella y, por lo tanto, en cada sorbo.

En el caso de la Cariñena, llevamos varias décadas trabajándola. Y define a la perfección el sentido de autóctono porque si bien otras fueron importadas con éxito –caso de la Cabernet- Sauvignon o la Chardonnay, entre otras muchas- la Cariñena ya vivía aquí desde tiempo atrás.

Contamos con 171,67 hectáreas de las cuales casi el 43% están cultivadas en vaso. Y la edad media de esos viñedos gira en torno a los 23 años. En nuestra Denominación de Origen, la Cariñena se extiende a lo largo y ancho de 695 hectáreas por lo que nuestro grupo controla algo más del 25%.

Se trata de una uva tinta vigorosa, con racimos de tamaño grande, cilíndrico-cónicos, compactos y alados, que posee un alto grado de pigmentación y un alto contenido en azúcares. Los vinos que obtenemos de ella son de intenso color y de alto grado alcohólico. Se muestran con buena acidez, tanicidad, expresión, estructura y un final tan amplio como envolvente. Prueba de ello es Particular Cariñena, que cuenta con un amplio palmarés en premios y certámenes desde su primera añada.

En el caso de la Garnacha podemos afirmar de igual manera, que somos conscientes del comportamiento y las excelencias que despliega en nuestras parcelas, ya sean las que se ubican en el Monte Alcañíz, en las laderas de Encinacorba o en el Monte Ducay.

Es otra de las cepas que más admiramos y que nuestros socios conocen perfectamente. Aunque la tinta sea la predominante en nuestros suelos también la hay Blanca, Gris y Tintorera, aunque en menor proporción que la indiscutible Garnacha que todo el mundo conoce y valora. Porque, además, disfruta de su mejor momento en cuanto a aceptación del consumidor y adulación de la prensa.

La utilizamos para elaborar tintos, principalmente, pero también rosados y hasta un cava blanc de noir, que desde su aterrizaje en el mercado se erigió como un espumoso de calidad y diferencia.

Les debemos mucho a estas dos variedades. A lo largo de todos estos años de historia, tantos como los 75 que acumulamos de manera empresarial, hemos llegado a conocerla perfectamente. Sabemos qué son capaces de mostrar y cómo se manifiestan en la copa. Por esta razón quisimos rendirle homenaje con nuestra gama Particular, una serie de vinos que ponen en valor las características de esta uva interpretada a nuestra manera. Aunque tenemos más… muchos más.

Seguiremos apostando por lo autóctono y lo original con ellas dos porque en un mercado tan amplio como es el del vino, enseñar las particularidades del origen es argumento para obtener autenticidad y personalidad. Por lo tanto, Garnacha y Cariñena, o Cariñena y Garnacha, irán siempre asociadas a nuestra más sincera pleitesía.

Por |2019-08-02T12:03:28+00:00 2 agosto, 2019|Reportajes|0 comentarios