Rosados de corazón

Existen muchas razones que están aupando al rosado hasta el puesto que siempre debería haber ocupado. Este tipo de vino cumple todos los requisitos para triunfar. De hecho, en Bodegas San Valero, hemos sido testigos conscientes del auge que han llegado a cobrar. Por esta razón queremos hacer apología de los rosados… vamos allá.

Un rosado es una explosión, un bombazo de fruta y juventud -con aparente ligereza- cuya frescura los hace irresistibles. Resultan tan golosos como si entrásemos a una tienda de chucherías y metiésemos la nariz en los cajones de frambuesas, fresas, picotas y demás frutas. Ahí es donde entra en juego el escuadrón de variedades que se utilizan. En nuestro caso apostamos mayoritariamente por la Garnacha aunque no es la única cepa que empleamos.

La importancia que le otorgamos a los rosados es tal como que comercializamos cuatro referencias: Garnacha Particular rosé, Monte Ducay rosado (el único que elaboramos con Garnacha y Cabernet), Castillo Ducay, Percebal rosado y nuestro Gran Ducay Brut Nature Rosé.

Monte Ducay Rosado

perçebal-rosado

Los hay con menos cuerpo, otros con más envergadura y poderío, con y sin carbónico, con una escala cromática más diversa de lo que creemos… la heterogeneidad vinícola de también afecta a los rosados, a nuestros ricos y joviales rosados hechos en BSV.

Por precio son referencias infalibles. Y es que ningún otro tipo de vino ofrece una relación calidad- precio- placer tan ajustada. Aún ahora que marcan tendencia y están mejor elaborados que nunca, los rosados mantienen esa condición que los convierte en buenos, bonitos y baratos.

A la hora de maridarlo en la cocina las opciones que ofrece son amplísimas. Da igual que vaya con una ensalada, un cochinillo o un pulpo. Se comporta maravillosamente bien.

Por todo ello en nuestro grupo seguiremos apostando por un tipo de vino que nos ha reportado mucho. Creemos y confiamos en él.

 

By |2018-08-21T10:20:35+00:00 21 August, 2018|Reportajes|0 Comments