Diferencias entre cava y champán

Son primos cercanos, de acuerdo. Con similitudes y diferencias pero en ningún caso podemos meter al cava y al champán en el mismo saco.

Seguro que habéis oído alguna vez a alguien llamar champán al cava -sin embargo nunca sucede al revés- o aseverar que el cava es una imitación del champán. Horror.

A mi hace tiempo una conocida que se hacía pasar por expertísima divina de la muerte me dijo que le encantaba el champán y que en su casa descorchaban botellas a tutiplén. Tenían un proveedor en San Sadurni que hacía un producto muy rico y se lo dejaba a muy buen precio. Ah, vale, claaaaro… champán en la provincia de Barcelona. Venga vaaaaaa.

De acuerdo que ambos se elaboran siguiendo el método champenoise –el de la segunda fermentación, vaya- pero aún en ese proceso hay diferencias. Uno de ellos es, a grosso modo, que en la champaña francesa se mezclan vinos de diversas añadas y en nuestro país se emplean vinos de una única. Y el periodo de crianza también es distinto.

Pero como para hablar de elaboración tendríais que leer a algún enólogo, sumiller o cualquier otro experto voy a lo que no parece tan obvio. Para empezar el clima. ¿Qué tiene que ver la zona de Champagne, casi en el límite septentrional para el cultivo de la vid, con un clima de influencia atlántica, temperatura media de 10ºC y 1.700 horas de sol al año, con el Penedés y su clima mediterráneo, 15ºC de temperatura media y 2.700 horas de sol al año?. Lógicamente ahí radica una diferencia aplastante. Cabe decir que cava se elabora también en otras provincias españolas, que conste. De eso podríamos hablar mucho nosotros, que llevamos tiempo elaborando y sabemos de qué hablamos.

Además del origen influyen también las variedades. En Francia están autorizadas tres –dos de ellas tintas- y son Pinot Noir, Pinot Meunier y Chardonnay, mientras que en nuestro país las principales -que no las únicas- son Macabeo, Parellada y Xarel.lo.

Así pues son distintos unos y otros. Por legislación, elaboración y procedencia son dos espumosos diferentes que ni deben rivalizar entre ellos –como digo, cada uno juega en su división- ni mucho menos deben confundirse. Llamemos a las cosas por su nombre… uno cava y otro champán.

Por |2017-11-24T09:42:10+00:00 15 noviembre, 2017|Reportajes|0 comentarios